
Muchos de nosotros escuchábamos con recelos las teorías libertinas sobre la autosuficiencia del mercado en el mundo moderno. Recientemente nuestro país ha podido observar con sus propios ojos la falsedad de dicha idea.
Una de las más importantes cadenas de farmacias ha confesado haberse coludido junto con otras de las más grandes cadenas del rubro, con el propósito de estandarizar los precios de un gran número de medicamentos a un valor muy superior al que normalmente deberían tener.
La confesión de colusión, no es más que una muestra de la sinverguenzura que los sistemas de mercados sin una basta regulación estatal son capaces de tolerar. No es suficiente que las sanciones recaigan únicamente sobre una multa, la inescrupulosa forma de operar de ciertas compañías cuando atañen a elementos tan relevantes, por no decir vitales, deben ser considerados delitos comunes cuyo castigo sea la cárcel.
De una u otra forma, estas actitudes no hacen sino pisarse la cola a quienes divulgaban el éxito del mercado sin la intervención estatal. Los últimos fenómenos que han puesto en jaque al sistema libertino de mercado, no han sido acciones estatales, sino provenientes del propio mercado. Basta con observar la crisis del sistema financiero en Estado Unidos y que ha azotado a todo el mundo y, el reciente reconocimiento de colusión por FASA.
Todo lo anterior nos hacer ser testigos de cómo las ideas encarnadas por el candidato presidencial Sebastián Piñera, representan ideas que en Chile y el mundo han fracasado Requerimos de un mercado que sea capaz de producir más y mejores bienes y servicios. Pero al mismo tiempo necesitamos de un Estado lo suficientemente fuerte para detectar, frenar y castigar todas y cada una de las acciones del mercado que atenten contra las personas, especialmente cuando se trata de sus condiciones laborales, de salud y educacionales.
Una de las más importantes cadenas de farmacias ha confesado haberse coludido junto con otras de las más grandes cadenas del rubro, con el propósito de estandarizar los precios de un gran número de medicamentos a un valor muy superior al que normalmente deberían tener.
La confesión de colusión, no es más que una muestra de la sinverguenzura que los sistemas de mercados sin una basta regulación estatal son capaces de tolerar. No es suficiente que las sanciones recaigan únicamente sobre una multa, la inescrupulosa forma de operar de ciertas compañías cuando atañen a elementos tan relevantes, por no decir vitales, deben ser considerados delitos comunes cuyo castigo sea la cárcel.
De una u otra forma, estas actitudes no hacen sino pisarse la cola a quienes divulgaban el éxito del mercado sin la intervención estatal. Los últimos fenómenos que han puesto en jaque al sistema libertino de mercado, no han sido acciones estatales, sino provenientes del propio mercado. Basta con observar la crisis del sistema financiero en Estado Unidos y que ha azotado a todo el mundo y, el reciente reconocimiento de colusión por FASA.
Todo lo anterior nos hacer ser testigos de cómo las ideas encarnadas por el candidato presidencial Sebastián Piñera, representan ideas que en Chile y el mundo han fracasado Requerimos de un mercado que sea capaz de producir más y mejores bienes y servicios. Pero al mismo tiempo necesitamos de un Estado lo suficientemente fuerte para detectar, frenar y castigar todas y cada una de las acciones del mercado que atenten contra las personas, especialmente cuando se trata de sus condiciones laborales, de salud y educacionales.