domingo, 19 de abril de 2009

Longueira otra vez.


Tras hacerse pública la renuncia del senador por Santiago Oriente Pablo Longueira – y del alcalde por Puente Alto, Ossandón – nos preguntamos el por qué estas figuras importantísimas de la derecha, han dado un paso al costado en la campaña presidencial – que según los medios de comunicación es la mejor campaña de la derecha desde la vuelta a la democracia –. La explicación que entrega el Senador Longueira, de que prefiere trabajar en las campañas parlamentarias de su partido – asumiendo como Jefe de Campaña del actual Presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Álvarez, por el distrito 21 – nos deja anonadados, ya que los dirigentes de la Concertación se avocarán a ambas campañas en un 100%; y por otro lado, nos deja claro que estamos en presencia de un inmejorable escenario de división y lucha por los intereses personales dentro de la Alianza.

Pese a los sucesivos intentos de personeros de oposición por bajarle el perfil al desmarque del más ortodoxo de los discípulos del fundador de la UDI, la señal es evidente, el sector duro de la derecha chilena no se conforma con otorgarle concesiones a un candidato ajeno a sus filas – más allá de los resultados en las encuestas – para transar sus escaños parlamentarios y apostar al todo o nada presidencial: esto está lejos de ser una opción para los gremialistas. Pensar por lo tanto que la derecha chilena se cuadrará tras el liderazgo unívoco del candidato de las inversiones y que poco y nada se logra idealizar en el eslogan “UDI popular” llega a sonar irrisorio.

De la misma forma resulta relevante señalar que el nulo acuerdo manifestado para negociar los cupos parlamentarios y la carente voluntad para pensar país, refuerza la idea de la Red de Estudiantes Universitarios, en cuanto que la derecha chilena adolece de concepciones de gobierno, de mayoría y que la Alianza es, valga la redundancia, solo una alianza para destruir a la coalición de mayor éxito en la historia de Chile – la Concertación – y sin ningún proyecto de un Chile más justo y mejor.

Es así como nuevamente Longueira muestra sus retazos al país y a la Concertación de Partidos por la Democracia de colaborador de la Dictadura al demostrar que los intereses de su partido y de los “coroneles” de la UDI son mantener sus cuotas de poder inalterables y desmarcarse de quienes se alejan de su proyecto elitista, conservador y discriminatorio; que sin duda alguna representa Sebastián Piñera, pero donde este último lo disfraza con su travestismo político y con su falta de coherencia y consecuencia en su discurso.

Gabriela Solis
UAH